Decisión de pareja de Boric de ser primera dama marca diferencias entre feministas chilenas

La decisión de Irina Karamanos, pareja del presidente electo de Chile, Gabriel Boric, de asumir como primera dama generó diferencias en el movimiento feminista chileno, desde donde fue criticada por aceptar un cargo anacrónico pero también respaldada por su intención de reformularlo «desde dentro».

En medio de la expectación por el inminente nombramiento del gabinete que acompañará al izquierdista Boric cuando asuma el próximo 11 de marzo, el anuncio de la cientista social de 32 años de que ejercería esa función revolvió las aguas entre distintas agrupaciones feministas.

Un sector se mostró decepcionado de que aceptara un puesto «anacrónico», al que no se llega por méritos propios sino por mantener una relación «sexoafectiva» con el presidente, pero también fue aplaudida por su intención de imprimirle al cargo una visión «más feminista».

Pero lejos de marcar una división, las diferencias enriquecieron el debate, dijeron.

«Tenemos distintas formas de mirar el feminismo y de tener una discusión en torno al rol de las mujeres en política y eso no significa una fractura, porque el feminismo no es uno solo», dice a la AFP Daniela Osorio, vocera de la Coordinadora Feminista 8M, que articula a distintas organizaciones.

La decisión de asumir como primera dama estaba en entredicho luego de que el propio Boric se mostró a favor de abolir el cargo: «No puede haber cargos en el Estado que tengan que ver o estén relacionados con el parentesco del presidente o con nadie», dijo en campaña.

El cargo no está regulado en Chile. Tradicionalmente no recibe remuneración, pero maneja el millonario presupuesto de siete organizaciones sociales a partir de la Dirección Sociocultural de la Presidencia de la República, que tiene oficina en el palacio Presidencial de La Moneda.

  • Abolir o reformular –
    Pareja de Boric desde 2019, Karamanos anunció que asumiría el cargo «con el compromiso de reformularlo» y darle una visión feminista, enfocando su labor en temáticas como los transexuales o niños migrantes.

«No dudo en las capacidades que ella tenga, lo que pongo en cuestión es que se continúe tal cual con un cargo profundamente machista en que las mujeres están relegadas a un rol secundario, al que se asume por estar emparejada con el presidente de la República», afirma a la AFP Priscila González, integrante de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres.

De ascendencia griega y alemana, Karamanos estudió en la Universidad de Heidelberg, en Alemania, y es la encargada nacional del Frente Feminista del partido Convergencia Social, que es parte del Frente Amplio, que también integra Boric.

Un vez que asuma como primera dama, según afirmó, buscará adaptar el cargo «a los tiempos, darle un giro diferente y más contemporáneo».

«Que importante que Irina Karamanos reformule el cargo. Eso es importante. Poder transformar espacios y dotarlos de una visión feminista», celebra Érika Montecinos, periodista y fundadora de la Agrupación lésbica Rompiendo el silencio.

Karamanos dijo también que intentará terminar con la visión de «caridad» asociada al rol de primera dama, reducirá al personal que trabajará con ella y ajustará a la baja los salarios.

«Nuestro análisis no tiene que ver con la figura misma de Irina (…) Para nosotros, lo correcto hubiera sido terminar con el cargo», estima Osorio.

«Nos parece que es súper problemático este rol que está determinado por una relación sexoafectiva o familiar, en este caso por ser la pareja del presidente», agregó.

  • Concubina –
    Pero a Karamanos la han señalado también por el hecho de no estar casada con Boric. «Se imaginan el escándalo si un presidente de derecha pusiera a su polola (novia) de primera dama, disponiendo de recursos públicos», criticó el analista Max Colodro.

El excandidato presidencial y exparlamentario Tomás Jocelyn-Holt la trató de concubina. «Cómo se pide una audiencia con la concubina del presidente, ¿por ley de lobby?», cuestionó en su cuenta de Twitter, generando una lluvia de críticas.

Boric, en tanto, salió a defender a su pareja, quien hasta ahora había mantenido una bajísima figuración pública.

«Su intención de modernizar y transparentar el cargo refleja el trabajo que colectivamente venimos haciendo: tenemos que hacer los cambios con responsabilidad y desde adentro», afirmó el mandatario electo.